martes, 27 de julio de 2010

MIERCOLES POST POST RETRO o Julia de Burgos, The Nazi Hunter





© GEAN CARLO VILLEGAS 2010

“Miércoles post-post-retro”
El primer cuento post-post-retro por Gean Carlo Villegas


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DE : Carlitos Wieder
PARA : Gean Carlo Villegas
FECHA : Miércoles 12 de mayo de 2010, 1:47 pm
ASUNTO : Idea para cuento epistolar
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Saludos Gean Carlo:

¡Qué viva México! Me alegró encontrarme contigo en SanSe el pasado miércoles 5 de mayo. Estás más gordo. Se nota que dejaste de inhalar heroína mezclada con Ajáx, cabrón. Estoy orgulloso de ti. Yo sigo yendo a Escritores Narcóticos Anónimos. No es que siga usando, estoy quitao, pero me gusta ver a los demás escritores tecatos de Puerto Rico para recordar que después de todo no estoy tan mal… Me alegra saber que continuaste escribiendo. Tú siempre decías que ibas a ser el mejor escritor de nuestra generación… Y ya estás terminando la maestría esa en creación literaria. ¿Quién diría que te pueden dar una maestría por algo que ibas a hacer como quiera?... No sabía que vivías en el Viejo San Juan. ¿Cómo bregas con los tapones? ¿Dónde te estacionas? Debe ser difícil vivir allí, pero nada, me imagino que con tanta barra cerca se debe pasar bien. El miércoles pasado, cuando nos encontramos de primera instancia ni me reconociste. Se te cayeron un montón de papeles. Te ayudé a recogerlos y entre otras cosas me contaste que necesitabas hacer un cuento epistolar para una clase. Me mencionaste que no tenías idea de qué escribir. En aquel momento te dije, por salir del tema, que no se me ocurría nada, pero te escribo para mencionarte que tengo la carta original de una de las víctimas de la ya olvidada Masacre de Navidad. La carta nunca se autenticó porque por lo macabra de la escena, el caso se cerró como un suicidio colectivo. Recuerdo que para aquel tiempo eran mis primeros días como fotógrafo freelance para el periódico El Vocero. Nos pagaban sólo por las fotos que se pudieran poner en la portada. Ya había ido a unas cuantas escenas de asesinatos pero ésa era diferente. Cuando entré, todavía las ventanas estaban tapeadas. La puerta estaba parcialmente obstruida por los muebles ensangrentados. La madre del niño, después de acuchillar al esposo que, según los vecinos, acababa de regresar a la casa para pasar las navidades después de haberse ido a vivir con una compañera de trabajo, ingirió todas las pastillas que pudo encontrar, se desnudó, llenó la tina de agua y cuando se metió en la tina con un cuchillo de picar carne el agua se desbordó. Se cortó las venas en la tina y se quedó bajo el agua hasta morir ahogada y desangrada (nunca se supo qué ocurrió primero, en verdad ya no importaba; recuerdo que lanzaron una moneda al aire para decidir qué ponían en el reporte). El niño, se quedó en la casa junto a los cadáveres putrefactos de sus padres hasta que murió de tristeza. Obviamente no murió de tristeza, lo menciono para describirte la escena de una manera más dramática. Te envío como “Attachment” las dos cartas que le escribió el niño a Santa Claus. Lo único que te voy a pedir es que no me preguntes cómo las conseguí. Se me pararon los pelos al pensar que todo lo que está allí escrito es cierto. Otra cosa, por favor no se lo “forwardees” a nadie. Ni lo compartas íntegro en tus clases. Tú nunca sabes si alguien que estudia contigo es un familiar del nene. Aunque no hay que ser familiar del nene para incomodarse. Cuando escribas el cuento, por favor cámbiale el nombre a la masacre. ¿Tú me entiendes? No quisiera meterme en problemas. Bueno, me imagino que sabrás qué hacer. Envíame una copia de la versión final del cuento para ver cómo te quedó. Nada, Gean Carlo, no seas cabrón, escríbeme cuando puedas y no te pierdas como siempre haces.

Un abrazo,
Carlitos Wieder


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DE : Gean Carlo Villegas
PARA : Carlitos Wieder
FECHA : Miércoles 12 de mayo de 2010, 3:33pm
ASUNTO : Idea para cuento epistolar
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Saludos Carlitos:

Gracias por enviarme las supuestas cartas de la Masacre de Navidad, aunque conociéndote bien parece que las escribiste tú. El cuento epistolar del que te hablé tengo que entregarlo en el taller de Ángela López Borrero dentro de unas horas. No me voy a romper la cabeza más, creo que voy a entregar uno que había escrito hace ya un tiempo. Lo que hice es que plagié “La carta” de José Luis González, pero le cambié el personaje y el cronotopo. En vez de ser un puertorriqueño en New York, es sobre un dominicano indocumentado en Puerto Rico. No ha perdido vigencia. De todos modos fue bueno que nos encontráramos y que nos volvamos a escribir como antes. Yo nunca inhalé heroína con Ajáx; yo la diluía con leche en polvo porque el calcio es bueno para los huesos. En otro momento te escribo sobre las drogas que me metía y cómo es la vida en el Viejo San Juan. Ahora mismo no tengo mucho tiempo para escribirte porque todavía tengo que imprimir el cuento epistolar del dominicano (de hecho, José Luis González nació en República Dominicana y es puertorriqueño de crianza) y sacar trece copias para entregárselo a los compañeros. Con tantas copias se me va mi salario en comprar tinta; y tú sabes lo cara que está la tinta de impresora. Nada, pero cambiando el tema, quería proponerte hacer una novela o un cuento epistolar sobre la historia que nos había hecho Roberto Bolaño (¿recuerdas el fin de semana ese que estuvimos en Luquillo metiéndonos te de hongo?) sobre un soldado nazi, que era amante de Adolph Hitler, y que cuando Hitler se enteró que se las estaba pegando con un bailarín judío, Hitler se molestó tanto que de castigo lo mandó a un laboratorio de dermatología experimental en el que le cambiaron la piel jincha, a una piel de negro y hasta le cambiaron el pelo lacio, por uno grifo (algo parecido a lo que se hizo Michael Jackson, pero a la inversa). La cosa es que me he estado documentando sobre el tema y resulta ser que el cuento era verídico como evidencia esta foto que encontré en Wikipedia en la que Hitler se está agarrando de manos con su novio. Lo que me está curioso de esta historia es, que Adolfo Hitler pudo haber matado a su amante como había hecho con muchos otros, pero parece que lo quería tanto que, después de que su novio se recuperó de la cirugía lo montó en un submarino junto a otros soldados nazis de confianza en una base secreta de Warnemünde (al norte de Berlín,) para que esos fieles soldados soltaran a su amante en una localidad del antiguo protectorado alemán Schutzgebiet Togo, África. Los planes de Hitler eran que cuando acabara la guerra se reunirían para vivir una vida apasionada y salvaje en las junglas de África, pero Eva Anna Paula Braun, la esposa homofóbica de Hitler, cuando descubrió los planes de su esposo el 30 de abril de 1945 lo encerró en su despacho. Eva a punta de pistola hizo que Hitler se tragara una botella de cianuro y luego lo mató disparándole en la cabeza. Eva no llegó a dispararse, cuando vio el cuerpo de su amado decidió beber del mismo veneno y murió abrazada a él… A todas éstas cuando ya estaba cerca de las Islas Canarias, el submarino con el amante de Hitler fue interceptado por submarinos Aliados y cambió de ruta. Tras varios días de persecución, el submarino llegó a Puerto Rico en una fecha no determinada (dicen que fue un miércoles). Para esconderse de la marina americana que lo perseguía sin cesar dándole vueltas a la isla como si fuese un carrusel de caballos, se metió río adentro por el Río Grande de Loíza. La cosa es que el Nazi amante de Hitler, se bajó del submarino y se internó en Loíza {…} Lo único que no le pudieron cambiar al novio de Hitler fueron los ojos. ¿Tú te imaginas lo que pensarían en Loíza cuando se encontraron con el negro ése de ojos claros que sólo hablaba alemán? Pues obviamente que estaba endemoniao. Lo agarraron, lo metieron en una jaula y para sacarle los supuestos demonios, lo bañaron con agua de coco mezclada con los orines de una vieja negra manca que supuestamente había sido la amante de Luis Muños Rivera y con la que también supuestamente Luis Palés Matos había perdido su virginidad (Palés le dedica, usando un código secreto que sólo ellos conocían, el poemario negroide y racista Tun Tun de pasa y grifería). Nada, la cosa es que allí, en la jaula, se puso a escribir con excremento sobre matas de plátano cartas de amor en alemán a su amado Adolfito Hitler hasta que murió de tristeza cuando se enteró de la trágica muerte del hombre que había amado más que la vida misma (lo de morirse de tristeza lo añadí yo, para hacerlo melodramático porque no me consta como todo lo demás). Las cartas que escribió las usaron para envolver pasteles. Del submarino y el resto de sus tripulantes no sé bien qué pasó (Wikipedia no lo menciona), pero encontré en la página de la desaparecida oficina local de Prensa Asociada, que el submarino nazi de Loíza era el mismo que hace poco se hundió en la base naval Roosevelt Roads de Ceiba antes de que la cerraran (aunque puede ser que todavía esté allí en el Río Grande de Loíza; tenemos que investigar). Algo que también encontré en Internet es que supuestamente Julia de Burgos se inspiró para escribir su más famoso poema después de haberse dado una “trillita” en el submarino nazi como demuestra el siguiente verso: “desnuda carne blanca que se te vuelve negra”.
Carlitos, dale casco a todo esto. Creo que podemos hacer una novela epistolar espectacular con todos estos datos históricos. Te escribo con más calma después que tengo cosas que hacer antes de la clase que te mencioné.

Un abrazo
Gean Carlo

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