jueves, 23 de septiembre de 2010

Recomendación Post-Retro: Salón de Belleza de Mario Bellatin


Recomendación Post-Retro: Salón de Belleza de Mario Bellatin
por Gean Carlo Villegas




Es la primera vez desde que terminé las clases de la maestría que me siento en la obligación de escribir algo sobre un texto literario.

No me gusta leer narrativa mientras estoy escribiendo porque no me gusta influenciarme por el estilo narrativo de lo que leo en lo que estoy escribiendo. Pienso que leer otras cosas mientras se escribe es como estar tratando de afinar una guitarra de oído mientras tu vecina escucha una canción a “to’ jender”… pero SALON DE BELLEZA de Mario Bellatin merece que escriba algo y merece que la leas.

Estaba recogiendo mi esquina en el “Walking Closet” del apartamento (la historia de porqué solamente tengo una esquina es larga y no es el tema de hoy) y me topé con un maletín repleto de fotocopias de textos literarios que no había leído. Entre las fotocopias se encontraba SALON DE BELLEZA de Mario Bellatin. Decidí llevármelo para el trabajo.

ADVERTENCIA, si el que está leyendo es mi jefe, la siguiente oración es mentira: En el trabajo a veces me aburro y lo que hago es que me pongo a leer cuentos o novelas en papel ocho y medio por once que imprimo en la fotocopiadora de la empresa y los meto entre los reportes que se supone que esté leyendo. FIN DE ADVERTENCIA.Pero nada, ayer lo que hice fue sentarme leer mientras esperaraba clientes. Creo que me senté a las nueve y pico de la mañana y ya a eso de las diez y treinta ya la había terminado a pesar de las interrupciones constantes de los huéspedes. Como está narrado por el mismo personaje se siente como si estuvieras escuchándolo todo. Eso es lo bueno de los personajes intradiegéticos que escuchas la historia de primera mano.

Ahora sí, entrar en la discusión de si SALON DE BELLEZA es un cuento largo o una novela corta no tiene importancia. Sea lo que sea; es excelente.
Mi escrito es mi escrito y lo escribo sin pretensiones eruditas o académicas, lo escribo para ver si te motiva a leerla.

En SALON DE BELLEZA, tenemos un narrador/personaje que es dueño de un salón de belleza decorado con peceras que fue convertido en lo que él bautizó como Moridero (un lugar al que van a literalmente morir los hombres infectados por “La Enfermedad” –sí, hombres, porque no se aceptan mujeres infectadas para no dañar la imagen de belleza que refugiaba su salón de belleza- y que están en los últimos días de vida). Uno de los requisitos es que las personas estén literalmente muriéndose, no que tengan la llamada enfermedad, tienen que estar en las últimas, como dicen por ahí, si no, el narrador/personaje no los acepta en “El Moridero”.

Todo esto él lo hace porque el gobierno anónimo representado por los Hospitales del Estado y la Policía, muestra un total desprecio por los que sufren la “Enfermedad”. El Moridero es el último refugio que le queda a los hombres para morir con dignidad. No se permiten las medicinas en el Moridero, ni los símbolos religiosos, en fin, nada que le de esperanzas a las personas que en realidad ya no la tienen. Debo citar de la página 67 de las fotocopias que tengo de la primera edición de Tusquets Editores, (ISBN 84-8310-142-4): “Me imaginaba cómo sería este lugar llevado por gente así. Con medicamentos por todos lados tratando de salvar inútilmente las vidas ya condenadas. Prolongando los sufrimientos con la apariencia de la bondad cristiana.”. El país es anónimo, el salón de belleza es anónimo, excepto por el nombre de Moridero que tiene ya al final, los personajes son todos anónimos excepto por los personajes colectivos como la Banda de los Matacabros (que no son otra cosa que los homofóbicos de cualquier país) y las Hermanas de la Caridad, (que puede ser cualquier organización religiosa que hace obras de caridad). Los únicos que tienen nombre son los peces, pero de nuevo, no individualmente si no como colectivo: Guppy Reales, Carpas Doradas, Goldfish, Monjitas, Escalares, Peces Lapiz, Pirañas Amazónicas, los Axolotes, Pez Basurero.

Es interesante la simbología de los peces y los seres humanos. En un punto hasta el personaje narrador nos confiesa que le gustaría inundar el salón de belleza y hacerlo una pecera de humanos, “Tambien se me ocurrió inundarlo, hacer del salón un gran acuario. Rápidamente rechacé esa idea por absurda”. (pag 69)

Olvídate, no voy a seguir escribiendo, me cansé y me tengo que ir a trabajar, pero para concluir, recomiendo que lean Salón de Belleza de Mario Bellatin porque les va a volar la cabeza.

Referencias:
Fotocopias tecatas de la primera edición de Salón de Belleza por Tusquets Editores, (ISBN 84-8310-142-4).

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