lunes, 10 de enero de 2011

Resumen tecatamente post retro del libro HISTORIA SECRETA DE UNA NOVELA de MARIO VARGAS LLOSA


Resumen tecatamente post retro de Gean Carlo Villegas sobre el libro Historia secreta de una novela de Vargas Llosa



En el primer párrafo de su libro HISTORIA SECRETA DE UNA NOVELA (1971), Mario Vargas Llosa explica que:
“Escribir una novela es una ceremonia parecida al strip-tease. Como la muchacha que, bajo impúdicos reflectores, se libera de sus ropas y muestra, uno a uno, sus encantos secretos, el novelista desnuda también su intimidad en público a través de sus novelas. Pero, claro, hay diferencias. Lo que el novelista exhibe de sí mismo no son sus encantos secretos, como la desenvuelta muchacha, sino demonios que lo atormentan y obsesionan, la parte más fea de sí mismo: sus nostalgias, sus culpas, sus rencores. Otra diferencia es que en un strip-tease la muchacha está al principio vestida y al final desnuda. La trayectoria es inversa en el caso de la novela: al comienzo el novelista está desnudo y al final vestido. Las experiencias personales (vividas, soñadas, oídas, leídas) que fueron el estímulo primero para escribir la historia quedan tan maliciosamente disfrazadas durante el proceso de la creación que, cuando la novela está terminada, nadie, a menudo ni el propio novelista, puede escuchar con facilidad ese corazón autobiográfico que fatalmente late en toda ficción. Escribir una novela es un strip-tease invertido y todos los novelistas son parabólicos (en algunos casos explícitos) exhibicionistas.”.

Tras explicar unas cuantas experiencias de su niñez que le sirvieron como trasfondo para escribir su novela LA CASA VERDE (la novela a la que hace referencia el título del libro), Mario Vargas Llosa añade que: es muy difícil pensar en «ser un escritor» si uno ha nacido en un país donde casi nadie lee: los pobres porque no saben o porque no tienen los medios de hacerlo y los ricos porque no les da la gana. En una sociedad así, querer ser un escritor no es optar por una profesión sino un acto de locura.

Ya casi al final del libro, Vargas Llosa confiesa que comprendió que sólo se podía ser escritor si uno organizaba su vida en función de la literatura; si uno pretendía organizar la literatura en función de una vida consagrada a otros amos, el resultado era la catástrofe. Ser novelista sólo se logra trabajando arduamente:

“Completé esas justificaciones con una teoría voluntarista: la inspiración no existía. Era algo que, tal vez, guiaba las manos de escultores y pintores y dictaba imágenes y notas a los oídos de poetas y músicos, pero al novelista no lo visitaba jamás: era el desairado de las musas y estaba condenado a sustituir esa negada colaboración con terquedad, trabajo y paciencia. No me quedaba otra alternativa: si la inspiración existía para los novelistas, nunca sería uno de ellos. Sobre mí no caía jamás esa fuerza divina: a mí cada sílaba escrita me costaba un esfuerzo brutal. Sartre, […] fue una ayuda preciosa en ese momento: nadie nacía novelista, uno se hacía escritor, también en literatura uno elegía lo que iba a ser. Para probar esta teoría, escribí una novela sin inspiración, a base de puro empeño y sudor. La teoría funcionaba, uno llegaba a un rendimiento literario decoroso, pero el precio era alto. Demoré cerca de tres años en acabar ese libro. Debí reescribirlo varias veces, y, sobre todo al principio, me costaba lo indecible respetar los horarios de oficina que me imponía, permanecer tantas horas ante la máquina aun cuando no escribiera una línea. Cuando terminé esa primera novela me sentí enfermo, disgustado de la literatura.”.

Citando a Cortazar, Paf, se acabó☻

Referencias: pídesalas a San Google



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