sábado, 28 de enero de 2012

Comentario Post Retro del poemario CONTIGO HE APRENDIDO A CONOCER LA NOCHE de Alberto Martínez Márquez


Comentario Post Retro del poemario CONTIGO HE APRENDIDO A CONOCER LA NOCHE de Alberto Martínez Márquez
ADVERTENCIA: La siguiente entrada es una de ficción y tiene errores ortográficos (Dios mío, tiene horrores pornográficos, no señora, errores, errores ortográficos). Los lugares, nombres e incidentes o son producto de mi imaginación perversa o los uso de forma ficticia. Cualquier parecido con personas, vivas o muertas, eventos o escenarios son puramente casuales (jejeje).
Primera parte: La compra
Ir a Rio Piedras es como transportarse a otra dimensión. Es visitar un Puerto Rico distinto. Estacionarme frente a un metro de esos que se tragan las monedas exactamente tragan lágrimas y otras secreciones corporales los hombre y mujeres que actúan en películas pornográficas, es una experiencia. Mientras camino por las calles sucias y mugrientas me siento que estoy en una película post apocalíptica de esas en las que aparecen zombies disfrazados de tecatos y en las que visiones o espectros de amistades que murieron hace mucho tiempo se aparecen en la distancia.
El olor de Rio Piedras es único; Rio Piedras huele a desesperanza y a decepción. Tras caminar varias cuadras, esquivando uno que otro estudiante universitario con cara de que van camino a suicidarse, finalmente arribo a mi destino: la zona de las librerías. Ver los letreros corroídos de las Librería Norberto González, Librería Mágica, Descoñolibros etc , es para mí un aliento de esperanza. Ver las mesitas con los libros a dólar cada uno me causa una leve erección en mi pene cerebral. Para mí las librerías y las bibliotecas son como puteros o strip clubs en los que satisfago una necesidad biológica. Entro a la Tertulia pero el frío del aire acondicionado y el olor a café y chocolate caliente me hizo recordar una funeraria. Saludé a Alfredo Torres, y él me saludó, creo sin saber a quién realmente saludaba. Verifiqué en la pared adonde está la literatura puertorriqueña y todavía quedaban los mismos tres ejemplares que hace dos años. Nadie ha comprado mis libros. Ese hecho me da un poco de esperanza con los lectores puertorriqueños. Me tropiezo con un ejemplar de la novela CORRER TRAS EL VIENTO de Elidio La Torre Lagares y lo abro para ver si mi nombre sigue escrito en los agradecimientos. Alguien me mira como diciéndome esto no es Borders, aquí los libros no se leen antes de comprarse. Compré el ejemplar para regalárselo a un amigo mío que también corre tras el viento…
Salgo de La Tertulia y me voy para la librería esa en la que un cadáver está sentado tras el mostrador y actualizando su perfil de Caralibro en su computador. Esa librería no me gusta porque puedes pedir cualquier edición y está al menos doce dólares más cara que en las demás librerías; inclusive los libros que venden a peso en otras. Los libros me miran y me piden que me los lleve, que los rescate. Me hago de oídos sordos antes sus reclamos y me voy para lo que yo llamo el cementerio.
En el cementerio, los libros llenos de hongos y amarillentos descansando sobre osamentas de metal sin ningún orden establecido, posiblemente por el tamaño y que tan amarillas están sus páginas. Entro camino un rato y me encuentro con libros de maestros que admiro. El mero hecho de presenciar cuál va a ser mi destino, o más bien el destino de mis libros me causa que se me aflojen las rodillas y me de un poco de nausea. Tantas horas invertidas en leer y escribir y en leer y reescribir con la esperanza de la publicación y ser un éxito para terminar en una librería de liquidación comido por ratones y defecado por cucarachas.
Salgo y me adentro a Norberto González. Como siempre en esa librería me encuentro con una madre con su lista de libros escolares buscando una edición barata de MIS MEMORIAS de Alejandro Tapia y Rivera, ignorando que nada ha cambiado en Puerto Rico desde que él escribió esas páginas. Pido permiso para mirar los libros tras el mostrador y como siempre la muchacha que atiende se encoge de hombros y me señala con la quijada que entre y que no moleste más. El corazón de Voltaire de Luis López Nieves justo al lado de La guaracha del Macho Camacho de Luis Rafael Sánchez me da risa. El fondillo maravilloso de Tere Dávila justo al lado de Narciso encuentra su trasero de un escritor negro que no recuerdo su nombre me hace sospechar que los anaqueles en esa librería son acomodados por alguien con un buen sentido del humor.
Mi celular o teléfono móvil comienza a vibrar y pienso que un terremoto va a cumplir con el sueño de algunos que me odian de que yo muera aplastado por muchos ejemplares de CUENTOS POST RETRO Y SUB POST RETRO que nadie quiere comprar...

Salgo a la calle a contestar la llamada y un mensaje automático me dice que presione el uno para redimir mi premio. Cuelgo y entro a la Librería Mágica. Tras el mostrador se encuentra el escritor Luis Negrón, autor del libro de cuentos Mundo Cruel. Camino por las mesas y me encuentro con muchos libros, unos de caballos, otros de dragones, otros de ojos y de hombres pero finalmente encontré el que estaba buscando: el poemario CONTIGO HE APRENDIDO A CONOCER LA NOCHE de Alberto Martínez Márquez. Me acerco al mostrador y te lo juro (esta parte no es ficción) Luis Negrón me dice: “ ¡qué bueno ese título!”. Yo le contesto que sí, que el título está muy bueno. Él me confesó no haber leído el poemario todavía pero que ese título era envidiable. Creo que le comenté que Alberto fue uno de mis lectores de tesis y que era un profesor talentoso. Luis Negrón creo que estuvo de acuerdo o llegó otro cliente y asintió por cortesía y me fui con el poemario bajo el brazo buscando el camino de regreso a la realidad de las calles limpias de Puerto Rico donde no hay tecatos que caminan como zombies y los libros se pueden comprar en Plaza las Américas.

Parte 2: La lectura … coming son… la lectura viniéndose pronto jejejej
Leer un poemario como CONTIGO HE APRENDIDO A CONOCER LA NOCHE en un balcón del hotel El Conquistador es un absurdo… pero el amor y la lectura son así. Uno no escoge a quien ama ni dónde lee un libro….
©+J Gean Carlo Villegas 2012

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