martes, 8 de octubre de 2013

Historia veredes, Pancho: episodio uno... la llamada

Una llamada telefónica de un teléfono celular desconocido. Lo contesto. Puede ser una oferta de empleo, pienso. Buenas noches. Me contesta un tal H. L. Me dice con una voz agitada, como si acabase de correr una milla, que una maestra de una escuela pública de Peñuelas le asignó a su hijo de sexto grado buscar información de escritores puertorriqueños y que supuestamente entre ellos estaba yo, pero aclara que, como la maestra había escrito mi nombre con jota y con ese el pobrecito de su hijo no había encontrado nada. Me dice que entonces él se puso a hacer la asignación de su hijo mientras su hijo estaba en una práctica de soccer y se le ocurrió quitarle la ese. Finalmente me encontró guguleándome. Me dice que tiene casi toda la asignación hecha menos el lugar, dia, mes y año de nacimiento. Yo le contesto que bueno pero esa información no se la puedo dar a alguien que no conozco por teléfono y que no me sentía cómodo con la llamada. Me contesta, molesto, que es una asignación para la escuela de su nene, que él es un hombre honesto y trabajador y que se lo va a decir a la maestra que su hijo no pudo terminar la asignación (que ya de por sí estaba haciendo el padre) porque el escritor no le quiso dar esa información por teléfono. Yo le digo que con la información que hay en mi portal y regado por ahí, ya de por sí puede terminar la asignación, pero que yo no se la iba a dar por teléfono. H.L. me dice que puede deducir la información de qué año nací por el año en que me gradué de escuela superior. Muy bien. Le pedí que le dijera a la maestra que no creo que sea apropiado que me asigne a mí para ese tipo de asignación. ¿Por qué?, pregunta H.L... si leyeras mi literatura entenderás que está escrita para una persona como la maestra pero no para un niño de sexto grado. Se lo diré a la maestra que no lo vuelva a asignar. Te lo voy a agradecer, le contesto y que pases buenas noches. Me enganchó...

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