domingo, 27 de octubre de 2013

"Narrar cómo muere un amor" un poema por Gean Carlo Villegas


"Narrar cómo muere un amor" un ¿poema? por Gean Carlo Villegas


Ella ya había llegado antes.
Y practicó lo que diría un par de ocasiones.
Mientras recordaba con tristeza cuando eran amantes.
Mientras escuchaba en la distancia los pasos mudos de los caminantes
sus recuerdos bailaban desnudos al ritmo de las cucharas que baten las aguas calientes.
Digamos como Borges que la rima incomoda más a la vista que al oído atento que la escucha.
Narrar cómo muere un amor no puede ser para menos.
El sudor de su frente bajaba hasta las cejas.
Unos dedos temblorosos
salen de un bolsillo acompañados
por un pañuelo de tela que se humedece.
Ella lo mira en la distancia sin que él se de cuenta.
Se da la vuelta con disimulo.
Él la saluda como quien sabe que pronto habrá despedida.
Un niño malcriado se revuelca en el fango mientras su madre lo arrastra.
El olor a tierra mojada recuerda al cobre de un ano húmedo
que se abre y se cierra como diciendo cosas que pocas personas pueden entender.
Ella vira su copa sobre la mesa.
 Él acelera el paso para ayudarla, pero ella se niega.
Somos extranos despues de tanto tiempo
le dice ella con la mirada.

Cada vez más me sorprendes.
El mozo se acerca
Ella lo espanta con la mirada
Lo nuestro se acabó.
Sus lágrimas se mezclan con el sudor que bordea los ojos.

Sobre el mantel: la copa antes vacía
se llena con lágrimas mientras
ella se pierde en la distancia.

martes, 8 de octubre de 2013

Historia veredes, Pancho: episodio uno... la llamada

Una llamada telefónica de un teléfono celular desconocido. Lo contesto. Puede ser una oferta de empleo, pienso. Buenas noches. Me contesta un tal H. L. Me dice con una voz agitada, como si acabase de correr una milla, que una maestra de una escuela pública de Peñuelas le asignó a su hijo de sexto grado buscar información de escritores puertorriqueños y que supuestamente entre ellos estaba yo, pero aclara que, como la maestra había escrito mi nombre con jota y con ese el pobrecito de su hijo no había encontrado nada. Me dice que entonces él se puso a hacer la asignación de su hijo mientras su hijo estaba en una práctica de soccer y se le ocurrió quitarle la ese. Finalmente me encontró guguleándome. Me dice que tiene casi toda la asignación hecha menos el lugar, dia, mes y año de nacimiento. Yo le contesto que bueno pero esa información no se la puedo dar a alguien que no conozco por teléfono y que no me sentía cómodo con la llamada. Me contesta, molesto, que es una asignación para la escuela de su nene, que él es un hombre honesto y trabajador y que se lo va a decir a la maestra que su hijo no pudo terminar la asignación (que ya de por sí estaba haciendo el padre) porque el escritor no le quiso dar esa información por teléfono. Yo le digo que con la información que hay en mi portal y regado por ahí, ya de por sí puede terminar la asignación, pero que yo no se la iba a dar por teléfono. H.L. me dice que puede deducir la información de qué año nací por el año en que me gradué de escuela superior. Muy bien. Le pedí que le dijera a la maestra que no creo que sea apropiado que me asigne a mí para ese tipo de asignación. ¿Por qué?, pregunta H.L... si leyeras mi literatura entenderás que está escrita para una persona como la maestra pero no para un niño de sexto grado. Se lo diré a la maestra que no lo vuelva a asignar. Te lo voy a agradecer, le contesto y que pases buenas noches. Me enganchó...