miércoles, 8 de enero de 2014

Every Nation for Itself o sálvese quien pueda: un comentario del libro Every Nation for Itself: Winners and Losers in a G-Zero World de Ian Bremmer (Portfolio/Penguin 2012)




Every Nation for Itself o sálvese quien pueda: un comentario del libro Every Nation for Itself: Winners and Losers in a G-Zero World de Ian Bremmer (Portfolio/Penguin 2012) 


En el prólogo de su libro El Jardín de los senderos que se bifurcan (1941), el escritor argentino Jorge Luis Borges, escribió que era un desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros;  el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Mejor procedimiento es simular que esos libros ya existen y ofrecer un resumen, un comentario.”
Al parecer, Ian Bremmer está de acuerdo con este famoso planteamiento de Jorge Luis Borges. En sus agradecimientos del libro Every Nation for Itself: Winners and Losers in a G-Zero World de Ian Bremmer (Portfolio/Penguin 2012) nos dice, a grosso modo, que la mayoría de los libros deberían ser ensayos. Que la mayoría de los ensayos a su vez deberían ser monografías. Que la mayoría de las monografías, a su vez, deberían ser entradas a un blog. Que la mayoría de las entradas en un blog deberían ser tuits y que la mayoría de los tuits nunca deberían escribirse. (pag 197).
¿Porqué comienzo con esto?,  se preguntará. La realidad es que  proponerse resumir un libro que a su vez es un resumen de lo que ha sucedido con el mundo globalizado como lo conocemos; y que a su vez nos presenta un resumen de los distintos posibles escenarios de hacia dónde nos dirigimos como humanidad, ciertamente no es tarea fácil. Me he propuesto titularlo: "Sálvese quien pueda”. Esa coloquial expresión es la que mejor resume este libro y con ella no debería abundar mas, pero me voy a atrever a aventurarme a hacerlo.
El libro comienza con una introducción que define la palabra G-Zero como una ordenación mundial en el que ningún país o alianza duradera de países  puede mantenerse a la par con los retos que requiere el liderato mundial. En varias páginas el autor nos explica que la intención de su libro no es sobre el descenso de Occidente ni tampoco sobre el asenso de China y otros mercados emergentes. Nos especifica que su libro detalla un mundo en una transición tumultuosa, que se enfrenta a crisis y adversidades repentinas que aparecen de repente y de direcciones inesperadas (pag. 5).
El capítulo uno comienza con la narración de una reunión que hubo en Dinamarca en la que varios países se reunieron a puerta cerrada y dejaron a China fuera para negociar un acuerdo de reducción de emisiones.  Como metáfora al refrán es mejor andar solo que mal acompañado.”
Luego continúa con un recuento histórico desde que Inglaterra era una fuerza naval dominante internacionalmente y de cómo su moneda era la que servía como la fuente primaria de intercambio. Nos explica que el Concierto de Naciones se terminó con la primera Guerra mundial. Que la Segunda Guerra mundial debilitó a Inglaterra como potencia mundial y de cómo, ya que los Estados Unidos sufrió menos que cualquier otra nación durante esas dos guerras, estuvo listo, dispuesto y preparado para ser el líder del mundo (al menos desde ese momento hasta décadas recientes).
Bremmer nos hace un recuento de cómo los Estados Unidos se endeudó con la Guerra Fría en conflictos como el de Vietnam y los conflictos en medio oriente por ser aliado de Israel. Mas adelante nos abunda de cómo actualmente los Estados Unidos, como potencia mundial, se encuentra en momentos de crisis económica  por estar sumido en dos guerras (Irak y Afghanistan) que  le ha consumido  muchos de sus recursos económicos. Explica que tampoco ayuda a los Estados Unidos el hecho que la población de los Babyboomers (generación que se ha denominado a las personas que nacieron en la década del cuarenta y cincuenta del siglo pasado) están entrado a la edad de retiro que obliga al gobierno a pagar pensiones, crear ayudas para ese sector y servicios médicos para esa significante población.
En los siguientes capítulos, el autor, una vez mas nos da una radiografía de la situación actual de los Estados Unidos y nos menciona, entre otras cosas, que hoy en día  Berlín tiene mas cosas en común con China que con Washington y  predice que podemos esperar mas conflictos internos en la Unión Europea que alianzas para resolver conflictos externos. Por tal razón plantea que  ninguna nación va a poder ser el llamado líder mundial (ni siquiera Estados Unidos) ya que todas tienen problemas internos que solucionar y atender.
Nos dice que lo que se conoce como el G7 ya es un grupo anacrónico y que el G20 es mas bien un club aspiracional que una organización formal. Explica que el G7 no tenía la necesidad de debatir asuntos como la democracia, derechos humanos, libertad de expresión ni el mercado libre capitalista porque todos los países que componían el G7 estaban “en la misma página”, a diferencia del G20, que existe mas diversidad de visiones y una gama de intereses diametralmente opuestos.
Bremmer, nos recuerda que tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco mundial, son dominados por franceses y americanos respectivamente. Hecho que crea incomodidad a los países emergentes que actualmente piden mas participación en estos organismos internacionales de la misma manera que actualmente ellos tienen mas participación en los asuntos de envergadura internacional.
Entre unos puntos clave, nos adelanta que, para que mejore su situación económica interna, China debe buscar la manera de moverse de una economía que depende mayormente de las exportaciones hacia una de consumo interno.
Entre otras cosas el autor nos menciona que los europeos deben buscar la manera de solucionar el problema financiero que crea el hecho de que los escandinavos, los holandeses y los alemanes  mantengan económicamente a los griegos, los portugueses, los españoles y a los otros países pobres de la Unión Europea.
Plantea una vez mas la  diferencia marcada que representa el que los americanos consuman mucho y ahorren poco en comparación con los chinos, que ahorran mucho y gastan poco y los problemas en la estabilidad económica y seguridad financiera que esto provoca.
En resumen del resumen, o “cutting to the chase”, Ian Bremmer nos plantea que absolutamente ningún país, bajo estas circunstancias, va a poder ser el líder del mundial.  Mucho menos grupos de naciones como el G20 (porque el autor asegura que dicho organismo mismo no funciona), agrega que  el G7 es historia del pasado, que el G3 es un sueño y que el G2 (China y Estados unidos) tendrá que esperar muchos años mas ya que no sabemos si en el futuro los Estados Unidos y China van a ser Aliados o enemigos.
En la página 152 nos dice que el llamado G-Zero no va a ser el nuevo orden mundial y que solo es un periodo de transición que nos va a llevar a algo distinto. Nos aclara que no sabe si va durar cinco años mas o quince pero asegura que mientras exista es una incubadora de catástrofes.
Nos advierte que la rivalidad entre los partidos continua envenenando a los políticos y evita que se legisle para restaurar la salud financiera que los Estados Unidos que necesita para salir del atolladero. Esas luchas internas, sumado a los problemas externos como las llamadas guerras contra el terrorismo, evitan que los Estados Unidos prospere. Un país dividido, que no puede ponerse de acuerdo en cómo  manejar sus asuntos internos básicos y esenciales no puede preocuparse por los problemas exteriores como debería y debe poder lo que denominamos un líder mundial. Según Bremmer , regresar a un escenario en el que los Estados Unidos domine el orden global como lo hizo después de la Segunda Guerra Mundial hasta las décadas recientes ya no es ni podrá ser posible (pag. 154).
A pesar de todas esas circunstancias, Bremmer, dice que la historia ha demostrado que no es buena idea estar en contra de los Estados Unidos ya que su cultura de innovación,  buenas universidades, y su fe en el futuro es insuperable e incomparable con otros países.
No sorprende en lo absoluto que Puerto Rico no se menciona ni una sola vez en las páginas del libro. Mucho menos que lo que hemos hecho como  país sea un ejemplo que deben seguir los demás países del mundo para llegar a ser los  líderes del mundo. En Puerto Rico sólo se puede soñar con que los Estados Unidos no nos lleve a la ruina total.

Mientras tanto, continuaremos viviendo como perdedores en el G-Zero…

(c) Gean Carlo Villegas 2013